lunes, 5 de agosto de 2013

¿Qué tanto valoras tu trabajo?

Cuenta una historia que hace algunos siglos unos trabajadores estaban acarreando enormes piedras para hacer una gran obra. Pasó por allí un caminante, se detuvo y le preguntó a un trabajador: 

- ¿Qué haces? 
- ¿Es que no lo ves? - Respondió éste. 
- Estoy cargando sobre mis hombros esta enorme piedra, trabajando como un burro y muriendo de sed. 

Dio unos pasos el viajero y preguntó a otro trabajador: 
- ¿Qué haces? 
- ¿Pues no lo ves?, muriendo de sed y calor, acarreando grandes piedras. Sólo si Dios me ayuda lograré terminar con mi tarea. 

Continuó caminando el viajero y más adelante preguntó a un tercer trabajador: 
- ¿Qué es lo que haces? 
- Estoy construyendo una hermosa catedral para el pueblo, contestó con seguridad. 

Los tres hacían el mismo trabajo, al mismo tiempo y en igualdad de condiciones. Pero con actitudes diferentes. A los primeros les parecían interminables los días, la satisfacción y felicidad no eran parte de su vida, la probabilidad de accidentarse era más alta y sus frustraciones seguramente las descargaban con su esposa e hijos. El tercero podía ver como obra de sus manos la transformación que lograría para la posteridad, el orgullo que de ello transmitiría a sus hijos y la certeza de que cada gota de sudor se sumaba a los costos de alcanzar un propósito especial. Eso logra en nosotros un sentido de Misión. 

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